No hacía falta que nadie me lo dijera, ya lo sabía. Esta vez no era una persona, o la distancia, ni siquiera el videos tias putas tiempo lo que nos alejaría. Era la maldita muerte inevitable y destructora, jamás te web cams volvería a ver, me sentía a morir.Después de cuatro largos meses de más exámenes, visitando médicos y clínicas, nosencontrábamos en una habitación de hospital, solos. Tú dormías videochatt y yo te observaba a un lado de la cama. Nuestros padres habían salido con Bárbara. Sabes, creo que mamá cam amateurs lo sabía en ese entonces, ella veía como nos mirábamos, y notaba en su consuelo algo distinto. Creo que una mamá lo sabe todo de sus hijos, ¿no?